martes, 10 de abril de 2018

Supers VI


Diario de viaje: La historia de los Dioses


Hola queridos seguidores del blog, los poquitos que quedáis según el magnífico servicio de estadísticas de la plataforma. Han pasado algunos meses desde la última entrada. Hay buenos motivos para ello. Al final conseguí la entrevista con estrellita, y fue jugosa, muy jugosa, mucho más de lo que pudiera haber imaginado yo, o cualquiera. De hecho el motivo por el que he tardado tanto tiempo en volver a publicar ha sido porque necesitaba asimilar lo que me reveló. Y no sólo asimilarlo sino intentar contrastarlo en la medida de lo posible. Debo decir desde ya que no tengo una demostración completa de lo que afirma estrellita, y creo que pasará mucho tiempo hasta que se pueda tener alguna, si es que alguna vez se consigue tenerla.
Pero vale ya de tanto prolegómeno y de crear intriga. Veréis en la primera entrega me refería a la “guerra de los dioses”. Como todos sabéis es el nombre popular con el que se conoce a las luchas entre las diversas facciones de superhéroes y sus seguidores humanos. Es un nombre coloquial que, según he estado investigando, surgió por primera vez en un guionista de comics de la línea del universo Marvel “live here” que se creó para narrar las historias de los verdaderos superhéroes.
Una de las cosas que siempre llamó la atención a la gente es el parecido de los superseres que poco a poco fueron apareciendo en el planeta con los que antes habían poblado las viñetas de esos comics. Mucha gente había reparado en ello, pero, más o menos, todo el mundo había terminado por aceptar que los superseres inconscientemente aceptaron roles similares a aquellos que habían leído, o visto en el cine, a lo largo de sus vidas. Pero no, si debemos dar crédito a lo que nos ha contado lonely star, es algo más complejo que eso, y con unas ramificaciones asombrosas en toda la historia humana. Por supuesto todos sabemos que estrellita tiene una serie de virtudes, pero que entre ellas no está el tener una inteligencia privilegiada, así que el origen último de esas afirmaciones no proviene de él sino de el ganador de esa guerra, el muy poderoso “señor de la luna roja”, del cuál sabemos con certeza que, aparte de un enorme poder, tiene una inteligencia sobrehumana.
Vale, sí, aún no he revelado el gran enigma, pero el párrafo anterior era necesario para ir situando el escenario, ahora voy con ello. La clave del parecido de muchos de los superhéroes reales con los imaginarios es qué, en realidad, son, en cierto modo, los mismos. Imagino que ahora algún lector pensará que estoy escribiendo esta entrada bajo el efecto de la ingesta de algún tipo de sustancia psicotrópica obtenida de las numerosas plantas de ese tipo que existen en la selva amazónica.
Bien, voy a intentar convencer a esos lectores de que ese no es el caso (aunque vaya, hacéis bien en plantearos esa pregunta, ya veréis por qué). Pero antes de eso voy a dejar caer la otra ramificación de este asunto que ya mencioné. Resulta que el mecanismo que ha permitido la existencia de estos superhéroes no es algo de ahora sino que ha existido desde el principio de la especie humana. Claro, en épocas antiguas a estos superhéroes no se les llamaba así, se les llamaba dioses. Sí, tal como suena, los dioses eran reales, pero, lo aclaro ya mismo, no eran como los superhéroes actuales, en tiempos antiguos la cosa era más sutil.
No voy a dar ahora todas las explicaciones, estas las podréis consultar en su momento en un artículo técnico que dejaremos en el servidor de preprints del arxiv, ya sabéis el sitio web dónde muchos científicos dejan versiones preliminares de sus publicaciones antes de mandarlas a las revistas.
Aquí voy a intentar ser lo mas divulgativo posible. Como ya dije en su momento yo soy ecólogo, especializado en ecología matemática. Pero antes de especializarme estudié una licenciatura en biología. Aunque en la carrera es un tema que no se trata más que de pasada supongo que algunos habréis oído hablar de las teorías de Chaitin de la “evolución cuántica”. O, sinó, tal vez, habréis leído en algún sitio algo sobre la existencia de órganos animales cuyo funcionamiento se basa en el principio de superposición –o entrelazamiento- cuántico.
Si ponéis el término “biología cuántica” os aparecerán miles de resultados (y si lo ponéis en inglés muchos miles ya). Algunas de esas entradas hacen referencia a la idea del “cerebro cuántico”. Posiblemente muchas de ellas se refieran a las teorías del físico británico Roger Penrose que en la década de los 90 propuso la hipótesis de que el cerebro, en concreto la zona de los microtúbulos, actuaba como “observador cuántico”, colapsando la función de onda. No me voy a alargar explicando esa teoría porque cuando se la sometió a pruebas demostró ser falsa. Penrose intentó rehacerla y la elaboró más en otro libro “las sombras de la mente”.
Yo he leído el primero, “la nueva mente del emperador”, pero no el segundo. En todo caso, ya digo, da igual. Lo importante es que la idea de un cerebro en el que pudieran ser relevantes los procesos de entrelazamiento cuántico cuajó y se ha considerado desde varios puntos de vista distintos. Posiblemente ni siquiera fuese Penrose el primero en considerar la idea, pero sí el que más la popularizó. En todo caso mas adelante, como dije antes, se comprobó que hay fenómenos biológicos en que los aspectos cuánticos juegan un papel importante. Eso llevó a Chaitlin a sugerir que los animales que se pudieran aprovechar de procesos en los que el entrelazamiento cuántico jugara un papel podrían evolucionar mas deprisa que otros en algunas circunstancias y que, por tanto, existía una evolución cuántica. Debo decir que ese tipo de teorías aún no forman parte de la corriente principal de la biología, pero sí que hay quienes se dedican a ellas y tienen una cierta aceptación.
Vale, tengo mucha tendencia a enrollarme, lo sé. ¿Qué tiene que ver la evolución cuántica y el cerebro cuántico con los superhéroes y los dioses de la antigüedad?. Según estrellita, que, recordemos, es portavoz en esto de una criatura que se parece mucho más a un Dios que a un ser humano o a un superhéroe, mucho. La idea es simple. Por lo visto los homo sapiens desarrollaron una zona de su cerebro que podía entrar en entrelazamiento cuántico. Más aún, esa zona podía conectarse con las zonas análogas de otros homo sapiens. Esas zonas se iban coordinando poco a poco entre sí hasta crear estructuras cuánticas de superposición estables.
Para que esto pudiera ser así era necesario crear unas estructuras homogeneizadas en cada uno de los individuos. Al principio esas metaestructuras eran poco elaboradas, pero según las culturas de los humanos fueron haciéndose más complejas, y el número de humanos mayor, lo mismo sucedía con esas metaestructuras de entrelazamiento cuántico.
Llegó un momento en la historia de la humanidad en que había un número suficiente de individuos que compartían una cultura común que esas estructuras cuánticas difusas fueron lo bastante complejas y estables para tomar consciencia de si mismas. Estas estructuras heredaban los rasgos culturales del entorno en el cuál eran creadas, y siendo una mezcla de las características comunes de todos los individuos, esas criaturas extrañas, que sólo interaccionaban con el mundo material “clásico” a través de los humanos que los crearon, se identificaron así mismos con los dioses de esas culturas.
De hecho fue un fenómeno retroalimentado. Una vez se identificaron a si mismos como dioses empezaron a actuar sobre los individuos, influyendo sobre el área del cerebro en el que se originaba el entrelazamiento, y extendiéndolo poco a poco al resto del cerebro. De ese modo se hicieron mas fuertes. Cuanto mas fuertes eran más crecía su influencia. Sus manifestaciones eran principalmente imágenes y sonidos en las mentes de los individuos.
En ese sentido son muy difíciles de distinguir de las alucinaciones que, según investigaciones diversas, están asociadas a diferentes trastornos del cerebro. En cierto modo son el mismo mecanismo, con la diferencia de qué, en el caso de alucinaciones al azar, éstas están inducidas por plantas, lesiones o enfermedades. En el caso de los dioses eran ellos mismos los que, de algún modo, forzaban la actividad en esas áreas del cerebro.
Y, sí, por supuesto, si algún tipo de plantas facilita la creación de alucinaciones, éso, a su vez, facilita la labor de los dioses y, por tanto, habría una gran sinergia entre ambos. De hecho yo me pregunté si no podrían ser las plantas psicotrópicas las que posibilitaron la creación de esas zonas de interferencia cuántica. Le planteé la cuestión a estrellita, pero no me supo responder con certeza. Le pareció una idea razonable, pero, según lo que le habían contado a él, era posible que esas estructuras cerebrales no aparecieran de modo casual sino que fueran resultado de una intervención de una raza alienígena en el desarrollo de la especie humana.
Bueno, supongo que todo ésto os resultará asombroso. A mí, desde luego, me resultó increíble cuando lo escuché por primera vez. Desde entonces me he puesto en contacto con algunos colegas de diversas áreas, que están ahora fuera de la zona de exclusión, y éstos han hecho varios trabajos. Las pruebas son todavía, como dije antes, muy indirectas, pero, como dirían los gallegos de las meigas, “haberlas haylas”. Hum, vaya, ahora que lo escribo en este contexto creo que la frase toma otro significado un poco más tenebroso. Realmente si todo esto llega a demostrase a algún día creo que deberíamos replantearnos la visión de la historia humana ¿no creéis?.
Bien, ya voy a terminar esta entrada. Recordaréis que dije que los superhéroes no son exactamente igual que los antiguos dioses. Cómo ya he contado, estos dioses no eran mucho más que unas entidades etéreas ,con poco contacto e influencia con el mundo material “clásico”. Y qué la mayor parte de sus acciones se operaban a través de los conocimientos de los humanos, que eran su soporte.
Estos dioses, de hecho, nacían y morían con las civilizaciones que los adoraban, y no poseían mucho mas conocimiento del mundo físico que estas civilizaciones. Ahora bien, en estos momentos estamos en la era de la ciencia, y sabemos mucho más que nunca del mundo material. En la actualidad la mayoría de las religiones han evolucionado hacia dioses abstractos. Sí estos dioses abstractos están materializados en estructuras de entrelazamiento cuántico hasta dónde sabemos se mantienen al margen de los humanos.
Pero hay otros “dioses” del imaginario colectivo, los superhéroes. Estos son más concretos, más físicos. Cierto que nadie creía realmente en los superhéroes antes de que estos aparecieran, bueno, posiblemente. Pero si estaban de algún modo presentes en el imaginario colectivo, lo bastante como para materializarse en entidades cuánticas. El hecho diferencial, respecto a los antiguos dioses, es que estas entidades tienen acceso a la ciencia moderna. Aparentemente, de algún modo, han sabido usar esta ciencia, sospecho que mejorándola ya que disponían de más capacidad de proceso intelectual. Y, creo, de algún modo, debieron decidir corporeizarse.
Eso sí, está claro que, sí éste realmente es el modo en que han surgido los supers, está claro que sus avatares en el mundo físico no recuerdan gran cosa de esa ciencia que les permite plasmar los superpoderes y que los supers, intelectualmente, están hechos sobre la base de los humanos normales que eran los supers antes de adquirir los poderes.
Por otro lado es, en cierto modo, normal que así sea. Después de todo en el imaginario colectivo los superhéroes son, normalmente, humanos corrientes que adquieren superpoderes en un momento dado. Ahora ya no quedan apenas superhéroes, la mayoría perecieron en “la guerra de los dioses”. La pregunta que trivialmente surge es si, junto a los avatares, murieron sus orígenes cuánticos, o si estos están ahí, en su mundo etéreo, esperando a materializarse de nuevo. Y, por supuesto ¿Cómo es que el señor de la luna roja descubrió esto y el resto de supers no? ¿Y que relación hay entre los supers y lo que está pasando en las zonas de exclusión humana?




Supers V


Año 30 después de la era de la luna roja.
Diario de viaje, entrada I

Inicio este blog para narrar nuestra aventura en una de las zonas excluidas a los humanos, la amazonia.

Mi nombre es Roberto Arias, y soy biólogo, doctorado en la facultad complutense de Madrid con una tesis sobre ecología matemática. Estoy a cargo de una expedición financiada por el CSIC español. Nos ha costado lo que no está escrito conseguir uno de los poquísimos pases que “todos sabéis quien” concede a los científicos para que estudiemos la evolución de la naturaleza en las zonas vetadas.

Debo admitir que más que el currículo académico que hayamos podido aportar lo que nos ha permitido el acceso es contar para nuestra expedición con el apoyo de el antiguo superhéroe “estrella solitaria”, único superviviente del equipo de superseres conocido como “the confederates”. Como bien sabréis la mayoría tras el final del estado de Texas en un ataque nuclear y la casi destrucción de los estados unidos en la conocida como “guerra de los dioses” y sus consecuencias sísmicas (rotura de la falla de San Andrés y explosión, afortunadamente moderada, de la caldera de Yellowstone) Mr lonely Star fijó su residencia en España.

Ahí entabló amistad con uno de los miembros de nuestra expedición. Y fue gracias a su mediación, interpelando al dios espacial ganador de dicha guerra que conseguimos el pase a la zona que ha creado para que la vida de la tierra tenga zonas en las que pueda seguir su curso al margen de las sociedades humanas. Hoy se me hace tarde, pero mr estrellita me ha prometido que para la próxima entrada me permitirá que le haga una entrevista dónde contará algunas de sus experiencias con el “señor de la luna roja”.

Diario de viaje, entrada II

Llevo bastante tiempo sin actualizar el blog He visto que muchos me habéis escrito comentarios haciendo todo tipo de preguntas. Lo agradezco infinitamente, pero me temo que por ahora no voy a poder contestarlas. Como habréis visto quienes me hayáis escrito los comentarios quedan aguardando moderación, y así seguirán un tiempo. Eso sí, os prometo que las leo y que en algún momento del futuro responderé algunas.


Pero por ahora voy a contaros lo que ha pasado en estas semanas, que ha sido mucho y no precisamente bueno. Veréis, como es de sobra conocido estas zonas de exclusión están hechas para que los humanos no perturbemos sistemas naturales. La teoría es bonita, pero desafortunadamente falsa. Hemos descubierto que en estas zonas se están realizando experimentos evolutivos. Hemos descubierto que alguien, o tal vez algo, está resucitando algunas especies extinguidas.
Uno de los encuentros mas espectaculares que tuvo la expedición fue con una enorme serpiente a la que vimos atacando, y devorando, a un enorme mamífero de una especie desconocida. Al principio creímos que era una anaconda que hubiese crecido mucho más allá de cualquier cosa de la que hubiese registro. Sin embargo, aprovechando la somnolencia que le provocó la digestión de animal que se había zampado nuestro ínclito superhéroe se acercó lo bastante como para grabar una película desde cerca.
Al examinarla pudimos comprobar que no era una anaconda sino un ejemplar de titanoboa. Os recuerdo que la titanoboa se descubrió pocos años antes de la guerra de los dioses y que era una especie de serpiente que podía alcanzar de 13 ó 14 metros de longitud y superar la tonelada de peso. Es un animal que se suponía extinguido desde hace 60 millones de años, es decir, no mucho mas tarde que los dinosaurios. Quien quiera que haya podido resucitar semejante animal a partir de muestras de paleo-ADN tiene una bio-tecnología que asusta. O tal vez no sea una titanoboa sino algo similar (aunque claramente no es una anaconda). La solución sería hacer un análisis genético, pero para ello habría que tomar muestras y nadie se ha ofrecido voluntario par la tarea, ni siquiera nuestro bienamado superprotector.
Pero no sólo hemos visto animales extintos, hemos descubierto algo mucho más alarmante. De momento sólo es una hipótesis, y estamos reuniendo pruebas que la apoyen. Pero a estás alturas pocos miembros de la expedición dudan de ella. Lo que hemos observado es que parece haber dos fuerzas que están tirando de la evolución de las especies en dos direcciones diferentes y enfrentadas.
Hay una especie de guerra a nivel del ecosistema amazónico. Un bando consiste en los animales normales del entorno, apoyados por algunas bestias especialmente poderosas físicamente, sacadas de diversas épocas del pasado remoto. Parece que están guiadas, en cierto modo, por algunas otras especies dónde, claramente, se ha manipulado su evolución natural hacia una mayor encefalización.
El otro bando es algo mucho mas tenebroso. Parece que algún tipo de fuerza está creando animales de pesadilla cuya única función es destruir el resto del ecosistema. Ese segundo bando es parasitario del primero y caso de poder aniquilarlo se volvería insostenible y terminaría autodestruyéndose.
Os prometo que en la próxima entrada daré algunos ejemplos de el tipo de seres de los que estamos hablando. Y no creáis que me he olvidado de la entrevista con estrellita. Lo que sucede es que aún estoy decidiendo si creer o no lo que afirma.
Veréis, según él, el señor de la luna roja, aparte de las muestras de poder que todos hemos visto, hizo, sólo para un reducido grupo de gente, una demostración final. Según estrellita levantó del suelo una montaña de unos dos kilómetros de altura y empezó a comprimirla. Según estrellita la comprimió hasta el punto de hacerla superar su radio de Schwarschild y convertirla en un miniagujero negro de millones de toneladas de peso. Y, tras esa inimaginable hazaña, jugó con el objeto recién creado de diversos modos, conectando y desconectando su radiación Hawkigs, por ejemplo.
Yo no soy físico, pero en la expedición tenemos alguno y se pasan los ratos libres preguntando a estrellita por los detalles, intentando averiguar si hay alguna pista de como se supone que pudo hacerse algo así. Yo les dejo que se entretengan, pero no doy demasiado crédito a la historia. Eso sí, mientras piensan en eso olvidan los peligros que continuamente genera la naturaleza endemoniada en la que nos movemos ¡Suerte que tienen ellos!


Supers IV


Tras subir a la habitación del motel, acomodarme y descansar unas horas, con su sueñecito incluido, me preparé para el siguiente paso de mi plan. La idea era azuzar un poco a los repartidores locales de droga a ver si revolviendo el río pescaba algo.


Cerré por dentro la puerta del motel y salí volando por la ventana, con el modo de invisibilidad activado. Antes de alejarme usé mis habilidades de telekinesis para dejar la ventana convenientemente cerrada por dentro. El objetivo era dar la impresión de que López Martín había pasado la noche en la habitación, durmiendo plácidamente. Volé hacia la terraza de un edificio cercano, el más alto de los alrededores. Dejé la bolsa con el equipo en el suelo y conecté el GPS del móvil. Mientras esperaba a que localizara la posición dediqué un momento a mirar desde el borde de la cornisa para disfrutar del espectáculo de la iluminación nocturna de la ciudad. Marsella no era una ciudad especialmente turística, pero aún así era una vista agradable.

El hostal estaba en la zona centro y se veía actividad en las calles de abajo. Seguramente la mayoría eran turistas y gente de paso pues los marselleses, como el resto de europeos, no eran gente tan nocturna como los españoles. Para atender los deseos legales, y en especial los no tan legales, de esos turistas habría una industria del ocio y una delincuencia organizada local.

Había consultado por Internet cuales eran los sitios dónde era más probable hallar indicios de actividades ilícitas. No había sido sencillo ya que mi conocimiento del francés no era tan bueno como me hubiese gustado. Aún así localicé la zona de prostitutas con la idea de que dónde hay prostitutas hay mafias que las controlan, y que esas mafias estarían involucradas en el tráfico de drogas. Realmente no tenía claro si esa vinculación sería como la solían pintar, pero por algún sitio debía empezar.

Tras que el GPS me indicara dónde estaba y me trazara la ruta hacía el destino que le había indicado cogí la bolsa del equipo y volé despacio hacía allí. Mientras volaba pensé un poco en la naturaleza de mis poderes. En los cómics estos suelen adquirirse mediante algún extraño experimento científico, o por nacimiento, si uno es un mutante.

En mi caso no había sucedido de ese modo en absoluto. La primera vez que tomé conciencia de ellos fue en un accidente de coche. Estaba conduciendo por una carretera en obras, de noche, con niebla. El trazado de la carretera seguía el curso de un rió. El asfalto estaba resbaladizo y en un momento dado perdí el control del coche, me salí de la carretera en una zona dónde por algún motivo no había guarda-miedos lateral y tras golpear de refilón una carretilla del equipo de obras me precipité en las frías aguas del río en las cuales el coche se hundió rápidamente.

En el golpe se había roto una ventanilla y el agua inundaba el interior del coche con rapidez. Tras deshacerme del cinturón de seguridad intenté abrir la puerta pero por algún motivo la cerradura estaba atascada. Recuerdo que no me puse demasiado nervioso y me planteé salir por la ventanilla rota. Me lo pensé mejor y abrí la ventanilla de mi lado, para salir por ella; de ese modo evitaría el riego de cortarme con los cristales. Conseguí hacerlo y pude salir sin grandes problemas. Por supuesto el mayor inconveniente era el frío. A esa temperatura el riego de entrar en hipotermia si no conseguía salir rápido del agua era enorme. Nadé hacia arriba con todas mis fuerzas. No sabía a que profanidad podría estar, pero no me constaba que ese rió fuese demasiado profundo.

Posiblemente todo hubiera ido bien de no ser por el hielo. En la zona dónde había caído la superficie del agua no estaba congelada, pero aparentemente la corriente había arrastrado el coche hasta una zona dónde si había hielo en la superficie. Note su presencia al chocar contra él ya que la visibilidad de noche en el agua no permitía distinguirlo. En la conmoción del impacto me faltó poco para abrir la boca y tragar agua, pero no lo hice. En todo caso me asusté bastante ya que me quedaba poco aire en los pulmones y empezaba a notar el efecto del frío.

Conseguí calmarme lo bastante para darme cuenta de que lo mejor era ir corriente arriba ya que allí era dónde debía estar la zona sin hielo dónde había caído el coche. Cerca de la superficie de hielo no se notaba el movimiento del agua y no podía distinguir cuál era la dirección de la corriente. Recordando lo que sabía de dinámica de fluidos pensé que tal vez eso se debiera al hecho de que las corrientes de agua siempre están inmóviles en la vecindad de una superficie sólida así que me sumergí un poco. Pude notar que en efecto se distinguía la dirección de la corriente y nadé contra ella. Cuando fui consciente de que no podría contener mucho mas la respiración ascendí a ver si había llegado a la zona libre de hielo, pero no hubo suerte.

Siendo consciente de que no podría descender de nuevo para avanzar un poco más probé a ver si había suerte y el hielo era lo bastante frágil en esa zona para poder romperlo. Decidí que lo mejor era intentar romperlo de una patada. La pierna golea con tres veces la fuerza del puño, y además el zapato es mas duro que el puño. Me coloqué para dar la mejor patada posible y golpeé con todas mis fuerzas, pero nada. Peor aún, el retroceso de la patada me había hundido un poco hacia el fondo y cuando subí de nuevo no estaba seguro de si golpeaba en la misma zona que antes o no. Sea como sea repetí la patada. Y luego otra, y otra, y otra más. Perdí la cuenta de cuantas patadas había dado cuando me dí cuenta de un hecho asombroso ¡estaba respirando en el agua!

En algún momento, durante mi frenético en infructuoso patear a la capa de hielo abierto la boca e inhalado agua. En vez de ahogarme, como debiera haber pasado, de algún modo mis pulmones conseguían extraer oxígeno del agua helada. Y esa era otra, claro, notaba la gelidez del agua en mi piel y en mis pulmones pero no me estaba congelando. Dejé de lado mi asombro y usé esos inesperados dones para seguir con mi objetivo de salir de la capa de hielo. Resultó que este se hallaba a escasos metros de donde había desistido de seguir avanzando y me había dedicado la inútil tarea de patear el hielo. Además me hallaba cerca de la orilla y al no ser escarpada era fácil salir del río.
Calculé que si me hubiera esforzado un poco más mi reserva de aire me habría permitido salir ileso del accidente por mis propios medios. En realidad, analizando la situación una y otra vez creo que mis decisiones habían sido razonables y que era solamente mala suerte no haber nadado unos metros más. En todo caso no lo había hecho y la recompensa por mi pequeño error no había sido la muerte sino descubrir que podía hacer cosas extraordinarias.

Tras eso había ido descubriendo poco a poco todo lo que podía hacer. Y la verdad, podía hacer muchas, muchas cosas. También había intentado analizar como las hacía. Y de dónde podían surgir esas habilidades. Conocimientos de ciencia no le faltaban y medios…bien, teniendo esos poderes uno podía conseguir medios. Aún así era poco lo que había sacado en claro. También se había planteado si habría más gente como él, y en ese caso dónde estaban y a que dedicaban sus habilidades. En todos los largos años desde el accidente no había habido indicios de nadie más con superpoderes, hasta que había aparecido supervaquero. Definitivamente en algún momento debía investigarle y ver si había relación entre el origen de los poderes de ambos.

Pero no ahora, claro. Mientras recordaba todo esto había llegado a la zona de prostitución. Aterricé en una terraza que le pareció especialmente discreta y saqué el equipo de la bolsa. Se trataba de un sistema “man in the midle” para la red de telefonía móvil. Mi idea era asustar un poco a algunos vendedores locales para que llamaran a sus jefes. Luego rastrearía las llamadas y obtendría la ubicación de los gerifaltes y pasaría a visitarles. Realmente no estaba muy seguro de si la estrategia funcionaría, pero era cuestión de probar. Si fallaba siempre podría recurrir a medios más expeditivos.

Tras prepararlo todo descendí al suelo, busqué una zona no transitada y mal iluminada y desactivé el modo de invisibilidad. Ahora ya no era López, claro está. Su apariencia era la de un tipo joven, ni muy alto ni muy bajo, ni muy feo ni muy guapo. Vestía ropa normal, ni muy barata ni muy cara. Un pantalón negro cómodo, camisa, jersey, y un abrigo bastante normal. Lo único extraordinario de su vestimenta era un chaleco especialmente diseñado para proteger de ataques con cuchillo y una pequeña pistola que había conseguido pasar por los detectores del aeropuerto a base de algunos truquillos de sus superpoderes.

El chaleco lo había comprado en el mundial de Sudáfrica. Por supuesto no le hacia ninguna falta, pero si en alguna reyerta era atacado el chaleco le evitaba dar explicaciones de porque el cuchillo no le había hecho ningún daño. El propósito de la pistola, para la cuál llevaba una licencia falsa, era para, si llegaba a ser necesario, intimidar a quien correspondiese para hacerle cometer errores.

Dí unas cuantas vueltas por la zona esquivando las insinuaciones de las prostitutas y fijándome en cualquiera que pudiese tener INTA de vendedor. Dio vueltas y vueltas, yendo por las calles mas oscuras que encontraba y que estuvieran transitadas por los viandantes con peor apariencia posible. En un momento dado se perdió y saqué el móvil para consultar el mapa del GPS. Mientras miraba vi que se me acercaban un par de tipos que parecían sacados del programa de TV “callejeros”. Hice como que no los veía y procuré que mi flamante Iphone ultimo modelo quedara bien visible. Realmente no me gustaban los Iphone, pero estaban considerados un teléfono de lujo y eso podía servir de cebo bien para que intentaran robarme, bien para que viesen que tenía dinero y podría comprar droga. Cuando era imposible simular que no les veía alcé la vista hacia los tipos que se dirigían hacia mí, a ver de cuál de los dos grupos eran. No tuve que esperar mucho hasta que el cuchillo que sacó uno de ellos del bolsillo me diese la respuesta.

El acento de sus asaltantes era tan chabacano que apenas conseguí distinguir que le decían “dame el teléfono y todo lo que tengas, rápido”, o algo similar es lo que creí entender. Alzando las manos, en posición defensiva, y sin dejar que se me acercaran completamente, intenté decirles, en mi algo torpe francés, que no era buena idea que me robaran, que buscaba droga y que seguro que si me la vendían podían conseguir dinero sin necesidad de robarme. Se miraron entre ellos con cara de sorpresa, y luego me miraron con gesto de pena, como queriendo indicarme lo patético que resultaba. Por desgracia su pena no era tanta como para hacerles desistir de su propósito y el que llevaba el cuchillo hizo un gesto agresivo para apremiarme a darles lo que pedían.

Viendo que no me quedaba más opción que ceder o defenderme opté por lo último. Decidí intentar resolver la situación sin superpoderes, tirando de la protección del chaleco y de mis conocimientos de artes marciales, a ver hasta dónde podía ir con eso. Adopté una guardia cerrada, agarrando el móvil con la mano izquierda con el propósito de usarlo como escudo frente al cuchillo. El tipo que lo llevaba no lo pensó dos veces e intentó darme un golpe rápido de estocada. Lo evité saliendo en diagonal hacia el exterior de su mano e intenté, sin éxito, conectarle un jab de dedos a sus ojos. Él cambió la estocada en un movimiento circular hacia fuera para intentar cortarme con el filo que falló por escasos centímetros.
Rápidamente cambié él el móvil a mi mano derecha, que ahora era la que estaba mas cerca de su cuchillo y esperé un instante su siguiente acción. Entretanto su compañero había sacado a su vez una navaja y pasando por detrás de su compañero intento colocarse para evitar que intentara salir corriendo. Antes de verme encerrado entre ambos opté por atacar yo.

Amagué una patada a la rodilla de mi primer atacante. El bajó el cuchillo buscando mi pierna y tras frenar mi ataque salí hacia la posición anterior, enfrente de él, cubriendo el ángulo de ataque con el móvil, de nuevo en mi mano izquierda. De eso modo evité que me atacaran ambos a la vez, pero seguía en una situación delicada. Por supuesto de no haber tenido superpoderes en ese momento me habría girado y habría intentado salir corriendo, o intentar abrir hueco y poder sacar la pistola.

Pero claro, tenía superpoderes así que seguí jugando. El tipo del cuchillo avanzó un paso e intentó darme un tajo lateral hacia el costado derecho, un ataque en ángulo 3 según la numeración de la escuela escrima filipina de René Latosa de la que yo era un experto practicante. Defendí el golpe con el móvil. El filo del cuchillo resbaló contra la superficie del mismo y cortó un poco la tela de la manga izquierda del abrigo. Mientras con mi mano derecha pude agarrar la muñeca de mi agresor. Aparté su brazo y le dí un fuerte golpe en el codo con mi mano izquierda. Esto soltó un poco su agarre del cuchillo, acto que aproveché para agarrar su antebrazo con las dos manos. Luego solté la mano derecha y le desarmé empujando la parte plana del cuchillo con ella.

Y ahí se acabó la parte de artes marciales. El compañero del delincuente al que había desarmado había aprovechado el tiempo en que ocupé en su amigo para ponerse detrás de mí y lanzarme una puñalada a la espalda. El chaleco evitó que la navaja se clavase en mis riñones, pero aún así fue un golpe muy doloroso. De no haber tenido el chaleco una persona normal ya estará acabada. Pero por algo llevaba el chaleco claro. El tipo ese no había contado con ese factor y me había atacado sin agarrar bien la navaja. Como resultado su mano había resbalado y se había cortado con su propia arma, dejándola caer al suelo con un tintine metálico que es lo que me sirvió para darme cuenta de lo ocurrido.

Realmente era un error de principiante y alguien que se dedicaba a la delincuencia no debería haber caído en él. Vale que casi nadie llevaba un chaleco anticuchillo, pero su puñalada podría haber golpeado en algún hueso y el resultado habría sido el mismo. Aún así mi situación se deterioraba por momentos. El tipo al que había desarmado había aprovechado el ataque de su amigo para soltarse de mi agarre y lanzo un puñetazo circular a mi cara que no pude esquivar del todo y me tuve que limitar a dejarlo rodar. En esto su compañero intento agarrarme por el cuello. Pese a estar algo aturdido conseguí zafarme y aparté a su amigo de una patada frontal para impedir que me diese otro puñetazo. Tras esto me giré hacia el que había intentado agarrarme acompañando mi giro de un golpe de codo. Él logró esquivar el golpe, pero no la lluvia de puñetazos rectos que le lancé a continuación. Rematé los golpes de puño con un rodillazo a sus partes blandas y un codazo a la sien que le dejó sin conocimiento.

En ese momento parecía que, después de todo, iba a salir bien parado del embrollo solo con mis habilidades de artista marcial. Pero no. Oí un disparo que acompañó un fuerte impacto contra mi cabeza. El impacto era la bala de un revolver que portaba un tercer individuo. Dado que la bala viaja más rápida que el sonido nunca habría oído el disparo de no ser porque mi poderes automáticamente se habían activado al notar la bala acercarse impidiendo que me matase.

Era una pequeña decepción no haber podido resolver el asunto sin superpoderes, en especial cuando parecía que casi lo había logrado, pero, por otro lado, era una demostración clara de que los superhéroes sin poderes, que tiran de entrenamiento y gadgets, sólo existen en los cómics. Bueno, realmente si hubiese pretendido ser un supehéroe de ese estilo habría llevado chaleco antibalas, y algún tipo de casco blindado, pero igualmente, poco tiempo podría sobrevivir.

Mientras reflexionaba sobre eso el tipo de la pistola había efectuado mas disparos, tan inútiles como el primero, y en su cara se dibujaba una expresión mezcla de sorpresa y miedo. El otro tipo había recogido su cuchillo del suelo y me miraba indeciso. Como quiera que los disparos enseguida atraerían a más gente, y no quería verme involucrado en el asunto opté por cortar por lo sano. De repente, sin necesidad de moverme, mediante algo que podría considerarse similar a la telepatía hice que ambos hombres cayeran al suelo desmayados. Trasteé en sus cabezas, y la de su amigo al que había noqueado antes, borrando su memoria inmediata. Cuando despertaran no recordarían nada de lo que había sucedido en las últimas 24 horas de su vida.

Tras eso me volví invisible y salí volando hacia el edificio dónde había dejado el equipo de espionaje telefónico. Lo recogí y volé hacía dónde había abatido a los tres delincuentes. Para entonces había llegado la gendarmería y estaba procediendo a detenerlos. Observé todo el proceso sentado en el tejado de uno de los edificios cercanos, totalmente invisible para los que estaban abajo. Mi sentido ampliado del oído me permitió escuchar lo que se decía, pero no logré entender todo lo que se hablaba y de lo que entendí no obtuve ninguna información útil. La noche había sido tan poco afortunada como el día así que me volví al hotel.

Cuando llegué, antes de irme a dormir, consulté las noticias, a ver si había algo nuevo de supervaquero. Y sí, había novedades, muchas. Para empezar resulta que “estrella solitaria”, alias el supervaquero, no estaba solo. En una poco afortunada intervención militar, que había arrasado un barrio entero, el gobierno de Obama había intentado detenerlo. Cuando estaban cerca de su objetivo salieron en apoyo de estrellita un grupo entero de superhumanos que se dieron a conocer como “the confederates”. Claro, está, semejante nombre, en clara alusión a los estados confederados del sur que se habían opuesto a los Yankees antiesclavistas norteños en la guerra civil americana, era toda una provocación en una nación gobernada por primera vez en su historia por un presidente de color. Le hubiera gustado indagar más, pero necesitaba dormir. Confiaba en que mientras dormía las cosas no se salieran de madre y que al despertar no se hubiera iniciado la tercera guerra mundial.


miércoles, 13 de julio de 2016

La guerra interminable (Joe Haldeman)



Ante la ausencia de nuevas propuestas de ciencia ficción hard, al menos traducidas al español, estoy optando por releer algunas de las novelas que mas me gustaron en su momento.

La guerra interminable fué una de las primera que leí, y probablemente la primera de CF de autores distintos a los dos clásicos, Asimov  y Clark. Por esas fechas estaba iniciando la secundaria y mis conocimientos de física eran limitados, pero aún así no tuve ningún problema en seguir la parte hard de la novela. 

 El argumento es relativamente sencillo. Los humanos han aprendido a realizar viajes interestelares, usando naves que viajan a velocidades sublumínicas, en perfecto acuerdo con la relatividad especial. Aparte de éso han encontrado algo llamado "colapsores" que permite viajar entre las estrellas. Un colapsor es descrito cómo algo similar a una estrella enana, o un planeta, pero muy pesado, rodeado de otros planetas. Durante uno de los viajes a uno de los colapsores una nave humana desaparece y se detecta que en las proximidades hay una nave alienígena, denominados taurinos, con lo cuál se asume que se ha producido un ataque y se está en periodo de guerra.

La novela comienza presentándonos al protagonista, un físico con estudios de doctorado en soldaduras en vacío. Junto a otros jóvenes, tomados entre los mas listos, sanos fisica y psicológicamente de la humanidad, ha sido reclutado para una fuerza militar que se enfrente a los taurinos. La primera parte de la novela se centra en el entrenamiento de este grupo en un planeta helado, a temperaturas cercanas al cero absoluto, usando trajes especiales, en plan exoesqueleto, que aumentan la fuerza y van profusamente armadas. La parte de física de bajas temperaturas está muy bien tratada. En su momento pude entender la idea general, pero al releerlo he visto que en un momento dado menciona los superfluidos. A esa edad no había oído nada de superfluidos, no lo haría hasta cuarto o quinto de carrera, y estudiando el tema por mi cuenta ya que no estaba incluido en temario. Realmente es algo que aparece mencionado cómo curiosidad puntual, no juega ningún papel importante y la propiedad clave del superfluido que usa Haldeman en la novela la explica perfectamente en una línea, pero, a posteriori, sabiéndo lo que es, le da una robustez mayor a la novela.

 Otro punto interesante de la novela es que el ejército es mixto, y que las relaciones sexuales entre los componentes del batallón son frecuentes y bastante libres. Eso comparado con autores mas recatados cómo Asimov y Clark resulta refrescante. Pero también es muy importante en la novela a un nivel mucho mas fundamental, que pronto explicaré.

Tras el entrenamiento, en el que hay unas cuantas muertes de los cadetes descritas de manera bastante contundente, al fin se dirigen a un planeta dónde hay sospechas de actividad taurina, y entran en combate dentro del planeta, tras masacrar a unos cuantos indivíduos de otra especie sin provocación previa, lo mismo que sucede luego con los taurinos. En ese combate aparece algo que es bastante común en esa época, los indicios de telepatía. En ese momento había unos estudios experimentales hechos por investigadores bien considerados, que apuntaban que alguna gente podía acertar imágenes que ellos no veían, pero sí otras personas, con una significación estadística superior a la mera suerte. Eso se interpretó cómo que alguna gente podía leer la mente de los que veían las imágenes y, durante un breve tiempo, dió un aire de credibilidad científica a la telepatía. Aparece en varias novelas hard de la época, incluyendo las de Asimov, aunque posteriormente se vió que había errores de sesgo en esos experimentos y la idea de la telepatía viable desapareció de el mundo científico.


 Tras ese combate Mandella y sus compañeros vuelven a la tierra, y ahí entra uno de los grandes protagonistas de la novela, las transformaciones de Lorentz, en particular la contracción relativista del tiempo. Para mí éso no era nada nuevo pues ya las había oído nombrar varias veces en libros magufos de Erich Von Deniken y similares sobre visitas de extraterrestres en tiempos históricos del Egipto clásico y otras épocas. De hecho había oído hablar tanto de la relatividad especial que había decidido intentar estudiarla formalmente, con éxito. Realmente el álgebra de la relatividad especial, en su presentación mas sencilla, cómo la hizo Einstein inicialmente, antes de la reinterpretación de Minkowsky, es matemáticamente sencilla y usa sólo álgebra muy básica, y su única dificultad es entender los conceptos, y, la verdad, éstos tampoco son terriblemente complicados. No recuerdo sí ya había estudiado los detalles de la relatividad especial antes de esta novela, o sí su lectura fué la que me decidió definitivamente a estudiarla, pero, en cualquier caso, no tuve ningún problema en entender el concepto de la contracción relativista del tiempo. Si yo, con esa edad (menos de 16 años, no recuerdo exactamente cuál) pude entender esa física sin problemas no veo cómo gente adulta, y con acceso a Internet para consultar cualquier cosa, se asusta de que en una novela haya ciencia sofisticada.

 Volvamos a la novela. Debido a esa contracción de Lorentz cuando llegan a la tierra los cadetes han envejecido unos dos años, pero en la tierra han pasado décadas. En ése tiempo ha habido bastantes cambios tecnológicos y sociales, y Haldeman describe bastantes de ellos en rápidos apuntes. En pocas líneas aporta mas ideas sobre innovaciones sociales que muchas novelas famosas, tipo 1984 o rebelión en la granja, de manera mucho menos dogmática. Una de las cosas que comenta, y que mas me ha llamado la atención, es una idea de los 70: "el miedo del futuro", que se describe cómo el hecho de que el avance de la ciencia, y los que conlleva éso para la sociedad. sea tan rápidos que la mayoría de los humanos sea incapaz de asimilarlos. Con terminología moderna éso es "la singularidad tecnológica", y es sorprendente ver que algo que pasa cómo un concepto reciente ya lleva mucho tiempo presente. Un aspecto curioso de esos descontroles en el tiempo es que, debido al avance de la ciencia, los conocimientos de física de Mandella están muy desfasados. Ahí hay un aspecto muy curioso. Aunque parece muy razonable la realidad es que un graduado en físicas hoy día, en Europa, y con el plan Bolonia, termina sabiendo menos que un licenciado en físicas de hace unos veinte años (de hecho las licenciaturas han sido actualmente equiparadas a un master). En todo este tiempo la física básica apenas ha cambiado, exceptuando meter menos matemáticas y mas informática -sobre todo programación- en los planes de estudio, lo cuál no es en absoluto un avance Siempre se puede aprender esa informática en cursos extracurriculares, y sería mas productivo seguir viendo esa matemática. En cualquier caso, y en referencia a la novela, un licenciado en físicas de hace veinte, o cuarenta años, estaría bastante desactualizado respecto a la investigación puntera, pero para un trabajo convencional no tendría el mas mínimo problema.

 En cualquier caso ahí Haldeman aprovecha para sacar otros dos aspectos interesantes de la novela. Da por hecho que el ejército manipula a sus militares (el antimilitarismo es una constante a lo largo del libro) y usa trampas financieras y de presión para que los militares, que en teoría son ricos debido al rédito de sus sueldos de décadas acumuladas, pronto se arruinen y deban inevitablemente reengancharse en el ejército. Osea, ingeniería financiera para arruinar al ciudadano de a pie, y manipulación sin miramientos ¡muy actual, y una de las claves de la crisis económica!. También está el hecho de que el sistema de atención sanitaria y de pensiones deje de cubrir a la gente poco adinerada cuando se hace mayor. Vamos, que Haldeman había previsto perfectamente al FMI y a los neoliberales.

 Otro aspecto, que en esa primera visita aún no es tan patente, es que, para moderar el crecimiento de la población, la homosexualidad se va convirtiendo en la norma y no en una excepción. Según van viajando, y volviendo cada vez a épocas mas alejadas en el futuro, éso será un hecho mas marcado y todos los supervivientes de esa época serán reliquias sociales y sexuales (pese a ser jóvenes). Leer esa novela prepara a la gente para hacerse la idea de que no puede dar por sentado nada sobre las costumbres que se considerarán apropiadas en el futuro. En la buena CF éso es una de las claves, pero  en autores mas conservadores en lo social cómo Asimov y Clark, o gente de CF tipo space ópera no está tan presente y los humanos del futuro son socialmente demasiado similares a los de la época en que se escribe, y sólo cambia la parafernalia.

 Otro aspecto que quiero reseñar es el papel de los ordenadores en las guerras entre naves. Cuando hay que tomar decisiones de maniobras complejas a tanta velocidad los reflejos humanos son demasiado lentos y la vida depende de decisiones que deben tomar los ordenadores en fracciones de tiempo tan pequeñas que la gente ni se daría cuenta de que ha muerto caso de perder. Por un lado es muy real (hace unos días ví la noticia de que ya hay sistemas de inteligencia artificial que pilotan aviones de combate de tal forma que pueden derrotar a cualquier piloto humano, por no mencionar la inminente llegada de los coches que se conducen solos, por ahora con algunas deficiencias). Por otro lado me gusta que ponga en su sitio el orgullo de los humanos, en especial los militares, al verse rebajados ante la tecnología. Éso no significa que la inteligencia creativa no juegue un papel. Hay una escena muy interesante en la que juega con maneras de sobrevivir en alta gravedad/aceleración, estando gravemente herido.

 Otra parte muy creativa, que es una de las que siempre había recordado, es la creación del "campo de éxtasis", o algo similar. La idea es que hay un campo, en el que se puede vivir sólo sí se viste un traje especial, en el que cualquier cosa que se mueva a mas de 50 kilómetros hora es destruida inmediatamente. Éso hace que, en medido de una tecnología futurista, las batallas de infantería deban dirimirse con arcos, lanzas y espadas, al estilo de la edad antigua, lo cuál es una paradoja muy interesante.

Dejo aquí la descripción de la novela, y cómo se resuelve al final el conflicto de los humanos con los taurinos. Cómo queda claro de todo los escrito la novela me parece una absoluta obra maestra y en la relectura me ha parecido muchísimo mas interesante de lo que me pareció en su momento, y éso que ya desde su primera lectura había pasado a ser de mis favoritas. Pero éso, que al ver la gran cantidad de cosas que ha predicho correctamente, 

Una última reseña la dedicaré a los colapsores.  La novela es del 1977, antes de la novela "Contact" de Carl Sagan. En esa novela Carl Sagan describe los agujeros de gusano atravesables. Para cuidar la parte hard  había pedido a un experto en relatividad general amigo suyo (creo que era Wheeler) que analizara el asunto. El resultado fué la teoría moderna de agujeros de gusano Lorentzianos, que es la que usan actualmente la mayoría de escritores de CF hard.  Pero en la época de escribir la guerra interminable no existía esa teoría, pero sí el concepto primero de agujero de gusano, el puente de Einstein-Rosen. La esencia de ese trabajo era que las partículas elementales en realidad eran soluciones de agujero negro de Schwarschild, pero en las que el interior de la zona dónde iría el agujero negro (por debajo del radio de Schwarschild) estaba reconectada con otra solución similar, haciendo un puente entre ambas partículas. Mediante esa técnica podía dar explicación a la carga eléctrica y otros aspectos de las partículas, pero sin partículas. Realmente la idea no funcionó, pero la idea de conectar dos puntos del espacio "por otro camino" había quedado. En esos trabajos anteriores al artículo de Wheller el agujero de gusano estaba dentro del horizonte de sucesos del agujero negro, y no eran atravesables. 

 Dada la situación física explicada antes Haldeman no disponía de una base firme para explicar que podía ser un colapsor, y da pocos detalles (no queda claro sí es algún tipo de agujero negro o alguna otra cosa). También comenta que los teóricos primero pensaban que al atravesar el colapso el tiempo entre la entrada y la salida es exactamente cero, y, mas adelante, tras unos experimentos, descubren que en realidad pasa un tiempo de fracciones insiginificantes de segundo. Aún así, ese cambio hace que los físicos de la novela deban reescribir todas las ecuaciones. Para tratar esos asuntos los físicos de Haldeman usan la reltatividad general, y no cosas cómo la supergravedad (que creo que ya estaba pergeñada por ésa época) o la teoría de cuerdas, que en su formato primitivo como teoría de hadrones alternativa a la QCD empezaba a asomar la cabeza. Por supuesto éso es absolutamente normal pues seguramente sólo un mínimo grupo  de físicos teóricos muy avanzados debían conocer esas cosas (y no estoy totalmente seguro de las fechas). En todo caso sí hubiera que reescribir la física de la novela hoy día todo seguiría exactamente igual excepto que los colapsores serían agujeros de gusano, y los físicos teóricos que las estudiaran serían físicos de cuerdas. O no, que en el último año los físicos de cuerdas, tras algo llamado correspondencia ER-EPR (ER proviene de Einstein-Rosen) son muy escépticos sobre la posible existencia de agujeros de gusano atravesables.

En definitiva, genial novela, mucho mas actual y fresca, que algunas novelas escritas esta década, repleta de ideas, precisión científica dentro de cualquier margen razonable en ciencia ficción y una delicia que en unas 150 páginas aporta mas que el total de algunas colecciones actuales que llevan el nombre de ciencia ficción, pero que quedarían mejor descritas como ciencia aflicción :P.

miércoles, 11 de mayo de 2016

El cañón de Hawking (V)

Nota: Por motivos de puro despiste publiqué la sexta parte después de la cuarta y me salté esta quinta. A requerimiento de un amable lector interesado en el relato procedo a rectificar el error.


Al final la cita se retrasó hasta la tarde. Aprovechó mañana para hacer footing y después, tras la correspondiente ducha, un recorrido turístico. La cuidad no ofrecía demasiado al turista así que aprovechó el paseo para reflexionar sobre la conversación con Dhelina. Aunque la idea de los strangelets le gustaba le veía un gran defecto: la frecuencia, ¿por qué de repente impactaban contra la tierra tantos strangelets?

En ese momento le interrumpió la alarma de su móvil avisándole de que era la hora de comer. Su intención inicial era comprar unos bocadillos y comer en la habitación del hostal pero una rápida consulta al GPS de su móvil confirmó su intuición de que se hallaba bastante alejado del hostal así que optó por buscar un sitio dónde cerner algo, y no muy caro, a ser posible. Encontró un pequeño bar con pinta de no sablear demasiado a sus clientes y tras pedir uno de los menús más baratos de la carta se sentó junto al televisor del local a ver un poco las noticias mientras esperaba a que le sirvieran.

El footing matutino le había abierto el apetito así que pidió un menú algo más generoso de lo que era costumbre en él. Cuando le sirvieron lo que había pedido se arrepintió de su decisión ya que las raciones resultaron mucho más cuantiosas de lo que había imaginado. Eso se tradujo en que se habían terminado las noticias y aún iba por el primer plato. Mientras esperaba que le sirvieran el filete que había pedido cómo segundo empezó a ver el documental que emitían a continuación del noticiario. Iba sobre un lago en áfrica en el que había sucedido algo peculiar que no entendió del todo bien, pero hasta dónde llegaba su inglés consistía en una progresiva acumulación de algún tipo de gas de origen volcánico que había culminado con una explosión subacuática. Le dio tiempo a ver todo el documental mientras se tomaba con calma el enorme chuletón guarecido con un abundante surtido de patatas fritas que le habían servido. Mientras lo veía iba relacionando esa historia con la de Juan Luis. Le resultó sorprendente que su búsqueda en Internet sobre mini Tsunamis no le hubiese dado ningún enlace donde hablasen sobre lo que estaba viendo ya que, claramente ese era justo el tipo de resultados que esperaba encontrar. De todos modos veía un claro obstáculo que le impedía aceptar el mecanismo volcánico para el lago asturiano: sencillamente, no había el menor signo de actividad volcánica en la zona.


Tras terminar su copiosa comida volvió al apartamento. Llamó a disney y confirmó los detalles de la reunión. Mientras hacía tiempo se puso a trastear un poco en Internet en el tablet. Entre otras cosas hizo "la ceremonia del arxiv", cómo le gustaba llamar a la diaria revisión de les archivos que diariamente aparecían en el repositorio de archivos científicos arxiv, en particular la sección de física de altas energías. Ese día no vió gran cosa en la sección principal pero sí alguna cosa entretenida en la parte de artículos compartidos con otras secciones. En particular vió dos papers con ideas curiosas sobre la energía oscura y otro que intentaba rescatar de nuevo la idea de que el LHC pudiese producir mini agujeros negros. Recordó con diversión la alarma mundial que se había generado en la inauguración del LHC sobre la posibilidad de que se creara un agujero negro que se tragara la tierra en un santiamén. Por supuesto el temor no estaba justificado y cuando se produjeron las primeras colisiones sin que hubiera signo de calamidad alguna el asunto había caído en el olvido.

Para los expertos en el campo, sin embargo, el asunto de los mini agujeros negros seguía teniendo interés, aunque, desde luego desde una perspectiva menos apocalíptica. Era cierto que las primeras búsquedas experimentales habían arrojado resultados negativos pero no era menos cierto que los métodos de búsqueda admitían muchas críticas posibles. Esos métodos asumían que el agujero recién formado se desintegraría casi instantáneamente debido a efectos cuánticos. La verdades que había muy buenos motivos teóricos para suponer que debía suceder eso, pero era una buena praxis científica no dar por sentado nada que no estuviese establecido empíricamente y el proceso de evaporación cuántica de un black hole no había alcanzado ese estatus. De hecho uno de los motivos por los que era tan atractiva la posibilidad de crear eso agujeros era, precisamente, verificar ese proceso.

Leyó por encima el articulo. La hipótesis de partida del mismo era estudiar la posibilidad de que la evaporación no fuese completa y quedase un remanente. No se acordaba de los detalles pero sabia que la teoría de los remanentes tenia algunos problemas conceptuales bastante serios que los autores ladinamente omitían mencionar. Simplemente asumían como válido el planteamiento y hacían cálculos para ver que casos si después de todo se formaba un remanente que trazas experimentales podían encontrarse del mismo.

Cuando terminó de leer el artículo se acordó de el documental que había visto en el bar y buscó en Internet sobre el tema. Ahora que sabia con que palabras clave guiar su búsqueda no tardó nada en hallar la información pretendida. El término técnico para designar lo que había visto en el documental era "erupción limnica". Cuando en un lago se iba acumulando CO2 en su zona mas profunda y las aguas superficiales actuaban de tapón para ese CO2 se podía producir un fenómeno similar al de una botella de champán: cuando algo quitaba el tapón el gas acumulado se expandía formando burbujas y, cuando llegaba a la superficie podía hacerlo de manera explosiva, pudiendo generar un tsunami. Pero no se quedaba ahí la cosa. El CO2 es mortal y cuando en las proximidades del lago había animales o personas estos perecían asfixiados. Hay dos casos documentados de este tipo de sucesos, uno en el Lago Monoun, en Camerún, en 1984 y otro en el lago Nyos, también camerunés, en 1986. En ambos había fallecido bastante gente. Y, por lo visto, había otro lago, el kivu, dónde hay riesgo de que se repita la historia, con el agravante de que en las inmediaciones del kivu hay una ciudad y que podrían morir en torno a 2 millones de personas.

Pese a lo sugerente que pudiera parecer la idea de explicar lo del tsunami del lago Sanabria cómo una erupción límnica había varios detalles que no cuadraban. Faltaba el volcán cercano que aportara el CO2. Y Juan Luis, obviamente, no se había muerto ahogado. Además en la wiki explicaban que para que pudiese acumular una cantidad peligrosa de CO2 el lago debía ser bastante profundo y estar en una zona cálida, preferiblemente tropical, y no era el caso. De todos medos, tras conocer la existencia de tan peculiar fenómeno se mostraba muros reacio a aceptar la posibilidad de que la historia de Juan Luis fuese auténtica aunque no estuviera Claro que la había provocado.

Al final la anticipada reunión con Disney no se produjo. Le avisó del cambio un estudiante de postgrado llamado Patrick. Por lo que le contó por teléfono el doctor Disney había caído víctima de una leve afección gripal y le había solicitado a Patrick que se ocupara de atenderle. Alex se sintió un poco defraudado porque imaginaba que la gripe era una excusa para evitar reunirse con un investigador sin mayor renombre, cómo era su caso. De todos modos tampoco podía hacer gran cosa para cambiar la situación así que aceptó sin traumas el cambio.

Patrick resultó ser un pelirrojo, de origen irlandés con aspecto desgarbado. Le recordaba un poco al compañero de aventuras de Harry Potter en la franquicia de películas que se habían hecho sobre el célebre niño mago. Le explicó que el profesor Disney le había elegido porque en sus años de estudiante había estado de Erasmus en España y se manejaba decentemente en español. No habían estado hablando ni cinco minutos ya Alex ya le había quedado claro que Patrick era un tipo muy jovial y extrovertido. Se había traído un NetBook para de ese modo poder discutir sobre los asuntos académicos en un pub irlandés, llamado O'Neills, en vez de tener que irse a un despacho de la facultad. Se pusieron en una de las mesas del fondo, dónde había menos gente, para poder hablar cómodamente. Patrick eligió sentarse en un asiento que le dejaba contacto visual con un par de chicas bastante monas a las que no paraba de mirar en cuanto la conversación le daba un respiro. A Alex no le molestaba, aunque a veces tenía la impresión de que le prestaba más atención a sus vecinas de bar que al tema que debían discutir. Aún así poco a poco fue poniéndose al tanto de los detalles sobre las anomalías encontradas en el detector de materia oscura de las que tanto le habían hablado.



-Voy a empezar por lo más básico-dijo Patrick- las gráficas. Mientras lo decía abrió una presentación en powerpoint dónde lo primero que aparecía era una animación de Jack
Skeletor, el personaje de la conocida película de animación "pesadilla antes de navidad" junto al texto «Welcome to your darkest nightmare».
Patrick prosiguió explicando -bien, hasta hace poco la búsqueda de materia oscura era un asunto complicado, en el que observatorios diferentes obtenían resultados distintos. Unos no encontraban nada y otros, de características muy similares encontraban bastantes eventos. Esto era un problema serio porque se necesitaba hilar muy fino para encontrar partículas lo suficientemente extrañas para poder pasar desapercibidas en uno de los laboratorios y ser fácilmente detectable en los otros-.

-Sí, estoy al tanto. Es algo que se menciona a menudo en el Blog de Jester, Resonances, no sé si lo conoces- comentó Alex.

-Sí, sí, conozco el blog y también a Jester. Coincidí con él en unas charlas, hace unos meses- respondió Patrick, -es un tipo bastante majo. Bueno, cómo te iba contando, antes teníamos un problema serio al comparar datos de diversos observatorios. Ahora tenemos un problema aún peor intentando hacer que tengan sentido los de un único laboratorio-. Tras decir eso pasó a otra diapositiva en la que se veía una mariposa en el lado izquierdo, unas nubes de tormenta a la derecha y en medio un célebre sistema de ecuaciones diferenciales, el sistema de Lorentz. Encima de las tres imágenes estaba escrito en letras grandes y entre signos de admiración aún más grandes una sola palabra «chaos».

-Perdona Patrick, ¿Qué tiene qué ver el modelo climático de Lorentz con la materia oscura?- preguntó Alex.

-Oh, nada claro, es sólo un modo de ilustrar la idea de qué tenemos unos resultados caóticos y sin sentido- replicó Patrick. -Y cada vez la cosa va a peor- apostilló.

La verdad es que Alex estaba bastante de acuerdo con él. Había mirado varias veces los datos que le había pasado Ibañez y no les veía ningún sentido. Se suponía que la cantidad de materia oscura que atravesaba una superficie dada era constante en el tiempo, con recepción de unas pequeñas variaciones estacionales. De hecho uno de los observatorios que aducía haber encontrado materia oscura, DAMA, pretendía haber encontrado esas oscilaciones anuales. Pero los datos de esta gente eran un galimatías. Los intentos de ajustarlos a una distribución estadística eran imposibles. Igualmente improcedente resultaba intentar aproximarlo a alguna función sencilla. Tampoco se encontrabas correlación obvia con alguna variable externa de origen astrofísico. Agotadas las técnicas estadísticas había pasado al análisis de Fourier, es decir, ver sí los datos podían obtenerse cómo superposición de diversas frecuencias. Esa parte había sido compleja porque era necesario purgar los picos abruptos que, obviamente, debían tener un origen distinto al resto. Esa línea de ataque daba algún resultado, con frecuencias que variaban en cosas de horas, otras de semanas,etc. Pero, aún así, no le convencía el método. Había pensado pasarse a otro tipo de análisis de datos, pero, la verdad ese no era un campo en el que fuese muy experto. Lo ideal hubiese sido que mirando los datos, tras algún pequeño filtro, hubiera podido relacionarlo con alguna construcción teoría abstracta, pero no había hallado nada.

Mientras había estado reflexionando sobre lo extraños que eran los datos se habían acercado las dos chicas a las que tanto miraba Patrick y señalando el portátil hicieron una pregunta referente al gráfico de la pantalla.

-Perdonad, ¿sois diseñadores gráficos o algo así? -dijeron en un español con fuerte acento británico.

-No, somos físicos- respondió rápidamente Patrick, haciendo lucir su mejor sonrisa.

-¿Físicos? ¿Qué es un físico?¿algo así cómo un médico?- volvió a preguntar la chica qué parecía llevar la voz cantante.

-"Physicists"- apuntó Alex en inglés - sí queréis hablar en inglés por mi no hay problema- añadió.

-No,no, mejor en español. Estamos en una empresa que tiene muchos tratos comerciales con España y así practicamos- explicó la chica que había permanecido callada hasta entonces.

-¿Y sois físicos cómo? ¿Os parecéis a los personajes de big bang theory?- preguntó su amiga, tomando el relevo.

-Sí, dese luego, yo soy cómo Leonard y él es cómo Sheldon- respondió Patrick señalando a Alex. -Él trabaja en temas de cuerdecitas en 10 dimensiones mientras que yo me dedico a cosas mucho más prácticas.

-Ah, ¿que cosas investigas?- preguntó la chica que se había dirigido antes a Alex.

-Bueno, mi tesis doctoral trataba sobre técnicas de prospección petrolífera usando haces de neutrinos. ¿Sabéis lo que son los neutrinos? - dijo Patrick. - Ah, por cierto, me llamo Patrick. Él es Alex- explicó, cambiando provisionalmente el tema de conversación.

-Yo soy Sarah y mi amiga es Martha- dijo la más locuaz de las dos chicas a modo de presentación.- Yo soy diseñadora gráfica y mi amiga trabaja de programadora, a la vez que está estudiando una ingeniería- Continuó exponiendo -y, no, no sé que es un neutrino, y creo que Martha tampoco. Sí no os importa nos sentamos con vosotros mientras lo explicas- concluyó.

-Sí, por supuesto, sentados. Y pedís algo si queréis. Yo invito -ofreció Patrick. Cómo ellas hicieron gesto de que no querían nada prosiguió con los neutrinos.

-Un neutrino es una partícula muy peculiar. Podría decirse que es una partícula fantasma. No tienen casi masa, de hecho la primera vez que se sugirió su existencia se postuló que deberían tener masa 0. Varias décadas después fue necesario revisar esa suposición, por motivos que os contaré luego. Aparte de eso son partículas que casi no interaccionan con nada. Un neutrino puede atravesar la tierra entera sin llegar a chocar con ningún átomo. Por eso digo que son cómo fantasmas- expuso Patrick acompañando sus palabras con una gran dosis de gesticulación.

-Anda, ¿Y cómo pueden usarse partículas que no interaccionan con nada para detectar petróleo? - preguntó exceptúa Martha, la ingeniera.

-Sí, es una buena pregunta- coincidió Alex.

-Ah, desde luego si no interaccionaran en absoluto no valdrían para nada. Pero yo he dicho que casi no interaccionan, que es distinto. Hay otro aspecto clave de los neutrinos que es importante para entender por qué sirven para hacer radiografías de la tierra, las oscilaciones entre familias neutrínicas, veréis...

-Perdona Patrick, pero yo no me estoy entrando de nada - interrumpió Sarah- ¿Podemos hablar de otro tema si no te importa?-.

-Si, claro- respondió Patrick azorado, y con gesto de desilusión. No sé, ¿de que queréis hablar? - dijo con voz algo trémula.

-Bueno, nosotras pensábamos que erais gente de arte...cómo habíamos visto esos dibujos en el ordenador...-comentó Sarah.

-Ah, ya. Es que me gusta poner dibujos en las presentaciones, para hacerlas más amenas. Por ejemplo, esta es la mariposa de Lorentz- dijo señalando la pantalla.

-¿Y las nubes? ¿Tiene algo que ver con las fórmulas de en medio? , indagó la estudiante de ingeniería.

-Si - intervino Alex - Las fórmulas corresponden a un modelo mmu simplificado del clima que hizo un físico, apellidado Lorentz, no recuerdo su nombre, en los 70. Al resolver, usando ordenadores, algo novedoso en esa época, las ecuaciones, encontró que si cambiaba un poco las condiciones iniciales variaba mucho el resultado. Eso lo ejemplificó con una mariposa en Brasil. Si estaba quieta a las dos semanas en Nueva York hacía sol. Si batía las alas, por contra, en Nueva York había tormenta. Es lo que se conoce cómo teoría del caos.

-Ah, ahora que lo dices, me suena que en la película de parque jurásico contaban algo de eso- comentó Sarah.

-Correcto - dijo Patrick asintiendo -gran película, por cierto- ¡Ah, y, mira Alex, que curioso, justo hace dos semanas tuvimos un pico muy fuerte en la señal. Lo mismo había una mariposa oscura por España en esa época - señaló mientras le guiñaba un ojo a Alex.


-¿Hace dos semanas? ¿Tienes la hora exacta en tus datos? -inquirió Alex con una cierta vehemencia. Enseguida había caído en la cuenta de la coincidencia entre ese poco y la explosión cercana a la casa de Dhelina.

-Si, claro, enseguida te lo muestro- replicó Patrick a la defensiva -¿Por? ¿Es relevante la hora exacta?- añadió.

La respuesta de Alex se quedó en suspenso. En ese momento un tremendo ruido proveniente de la calle interrumpió todas las conversaciones del bar. Se miraron unos a otros con gesto interrogativo y cara de preocupación. Todos se encogieron de hombros, dando a entender que no sabían que estaba pasando y de dónde prevenía el ensordecedor sonido. Optaron por salir a la puerta, a ver si averiguaban algo más. Al hacerlo comprobaron que ni eran los únicos en salir a ver lo que pasaba. En todas las ventanas de las casas cercanas la gente se asomaba. En ese momento Alex se acordó de un programa de cuarto milenio dedicado a misteriosos ruidos en diversas ciudades del mundo. En el momento de ver el programa obtuvo la impresión de que el tema debía ser un engaño, cómo la mayor parte de lo que emitían.
Aparentemente estaba equivocado pues en ese momento, de primera mano, estaba viendo uno de tales eventos. No obstante seguía siendo escéptico. Decidió grabar un vídeo para luego analizar en profundas el sonido. Al ir a elegir la carpeta dónde guardar el archivo se encontró con la copia del vídeo del lago-moto, que había pasado del taller al móvil. Eso hizo que pensara en Juan Luis. Resultaba muy sospechoso que un «gran magufo» cómo Juan Luis estuviese por la ciudad justo cuando se producía uno de esos "misterios". Demasiada coincidencia.

El espectáculo sonoro duró unos 15 minutos. Al concluir las dos chicas anunciaron que se iban a marchar a sus casas. Explicaron que lo sucedido las había asustado un poco y que se les había quitado el ánimo festivo. Antes de que se marchasen Patrick les pidió su teléfono aduciendo que tal vez tuviera que hacer algún tipo de investigación científica sobre lo sucedido y que tal vez necesitase hablar con ellas para intercambiar impresiones. Las chicas se negaron pero se ofrecieron a darle su perfil de Facebook. Martha por su parte tomó la iniciativa y añadió a Alex a su lista de amigos. Cuando se marcharon ese fue el primer asunto que le comentó Patrick a Alex. Alex no quiso profundizar en ese tema y lo zanjó con un «suelo caerle bien a las ingenieras».

Después estuvieron un rato debatiendo hipótesis sobre lo que podría haber causado el sonido que había espantado a las chicas. Alex se acordó del nombre con el que les magufos habían bautizado al fenómeno "the hum" y se lo comentó a Patrick. Volvieron a entrar al pub y Patrick usó el netbook para buscar en google algo sobre el tema. Para sorpresa de ambos descubrieron que el fenómeno tenía su propia entrada en la wikipedia. De todas las posibles causas para ese tipo de sonidos, cuya existencia, por lo visto, estaba bien documentada. En la lista de causas posibles volvían a estar los volcanes, cómo en el caso de las erupciones límnicas. Lo malo, cómo en el caso del tsunami del lago sanabria, era la ausencia de volcanes por las inmediaciones. En ese momento Alex se acordó de la película sobre el fin del mundo maya que había rodado Roland Emerich. En ella se postulaba un incremento del flujo de neutrinos solares cómo causa de un aumento de la actividad de los elementos radiactivos. Esto,a su vez se trasladaba en un incremento de la temperatura del interior de la tierra y en una sobre-actividad del magma. A modo anecdótico le comentó el detalle a Patrick. Para sorpresa de Alex eso llevo a Patrick a contarle, bajo promesa de no comentar la idea en ambientes serios, una teoría peregrina sobre el extraño comportamiento de la materia oscura. El elemento clave sería una «estrella oscura». Esas estrellas serían el análogo a las estrellas ordinarias pero con WIMPS en vez de hidrógeno. Los WIMPS al chocar entre sí se desintegran en un fotón de rayos gamma. Sí hay el suficiente número de WIMPS juntos el ritmo de choques es lo bastante alto cómo para tener un flujo continuó de fotones. Sí aparte de materia oscura esa estrella tuviese algo de hidrógeno este absorbería los rayos gamma reemitiendolos cómo luz ordinaria y se tendría algo similar a una estrella convencional. Sí el ciclo de vida de una de esas estrellas concluyera en algo similar a una supernova podría ser que las anomalías del experimento de Patrick se debiesen a los restos de una de esas estrellas que hubiese explotado algunos siglos antes y que estuvieran llegando ahora a la tierra. Cómo los WIMPS interaccionan por medio de la fuerza nuclear débil y esta es la responsable de las desintegraciones nucleares tal vez estuviese pasando algo similar a lo de la película.

Alex no supo muy bien que pensar al respecto. La explicación le parecía conceptualmente elegante, pero sospechaba que los detalles podrían tirarla por tierra enseguida. Inquirió a Patrick sobre cuantos cálculos había hecho. La respuesta fue un no muy inesperado «ninguno todavía». Aparte de esa obvia debilidad había otra cosa que hacía que Alex se inclinara por ser escéptico respecto a la hipótesis de la «estrella oscura» y es que esta no explicaba la coincidencia entre el pico de señal y la explosión junto a la casa de su novia. Aunque, tal vez, sí lo explicase sí un flujo excepcionalmente grande de WIMPS hubiese actuado de chispa y provocado la explosión. Decidió que esa noche estudiaría más sobre esas estrellas oscuras. Al fin y al cabo incluso sí no fuesen la causa de lo que estaba pasando (y, la verdad, sólo de pensar en las posibles consecuencias prefería que no fuese el caso) podría serle útil saber más sobre ellas de cara a asistir a una conferencia sobre materia oscura.




Tras fijar la hora de la cita del día siguiente Alex se despidió de Patrick y se dirigió a su casa. En vez de coger un taxi está vez optó por volver en transporte público. Patrick le había informado sobre dónde estaba la parada más cercana de un autobús que pasaba cerca de su hotel. Mientras aguardaba la llegada del mismo se dedico a mirar en el tablet las webs habituales y a consultar el correo. Tenía varios mensajes. Empezó leyendo los dos que le había enviado Dhelina. En el primero, enviado al mediodía, le informaba de que de manera casual había dado con un documental sobre el lago sanabria. En el mensaje incluía un enlace a youtube dónde se podía verlo. Cómo estaba conectado por tarifa de datos y le cobraban en función de cuanto descargaba decidió que se esperaría a estar en una zona con wifi para echarle un vistazo. En el mensaje Dhelina le explicaba los detalles importantes: Por lo visto en 1959 se había producido una terrible catástrofe en el lago. Una presa construida en uno de los afluentes había reventado debido a las lluvias excesivas, la mala calidad de construcción y una actitud negligente de la empresa al permitir que se llenar hasta los topes. A resultas de la riada el lago se desbordó e inundó ribadelago matando a casi doscientas personas, a miles de animales domésticos y produciendo unas pérdidas materiales que, en la práctica, significaban la destrucción del pueblo. De hecho tras la catástrofe el pueblo fue reconstruido en otra ubicación, más elevada, para evitar que el horror volviese a repetirse. Alex reflexionó respecto a ese punto. Según la grabación de Juan Luis la ola que se veía en el vídeo hubiese bastado para producir serios daños en cualquier localidad que se hubiese hallado en la ribera del lago así que, desde luego, había sido una buena idea reconstruir el pueblo en una zona menos expuesta. Eso si, le resultaba muy chocante que siendo nativo del pueblo Juan Luis no hubiese mencionado nada del accidente del 59. Incluso sí por algún motivo no quisiera mencionar tan luctuoso suceso, en el que, muy probablemente, hubiesen muerto parientes suyos por algún tipo de "ley del silencio" debería haber comentado algo sobre la existencia de la presa. Al fin y al cabo si se había roto una vez podía volver a hacerlo.

Antes de seguir especulando Alex decidió buscar en Google más información. Lo primero que hizo fue corroborar que la wikipedia no mencionaba nada sobre el accidente. Buscando «lago sanabria» sin más no le reportaba en las primeras entradas ninguna noticia. Sí se añadía «accidente» se encontraba con una entrada de un blog que mencionaba cómo el dueño del mismo había viso en la tele una entrevista al escritor Alberto Vázquez Figueroa en la que explicaba cómo en su juventud su trabajo de buzo le había llevado a colaborar en las tareas de búsqueda de los cadáveres que habían sido arrastrados al lago en el reflujo de la riada. Comentaba cómo la visibilidad del agua era casi nula y los buceadores debían buscar los cadáveres a tientas. Por lo que decía el fondo del lago estaba lleno de diversos restos de utensilios humanos (sillas, marcos de ventanas, tuberías, alambres,etc) y había un elevado riesgo de que se produjese un corte en el traje. Cómo quiera que el accidente se había producido en invierno y que el lago tenía características glaciares el agua estaba helada y una rotura del traje podría significar la muerte por hipotermia. Pero eso no era ni de lejos lo peor. Según narraba el escritor lo más espantoso era toparse con los raros de un ser vivo. Para empezar estaba el hecho de que en la oscuridad era casi imposible distinguir un cadáver humano del de algunos animales y gastarte no se sacaban los restos del fondo no se sabía con exactitud con que se estaba tratando. Para hacer más aterradora la tarea estaba el problema de que los cuerpos ya presentaban signos de descomposición (las labores de rescate habían empezado algunasal semanas después del desastre y no el día siguiente). Por ese motivo a veces, cuando se intentaba subirlos, estos se desmembraban y a la superficie sólo llegaba un trozo.

La verdad es que el relato de Figueroa resultaba ser una de las historias más macabras de las que Alex había tenido noticia. Alex rebuscó en sus recuerdos hechos similares y le vinieron a la mente algunos relatos de ficción cómo «la extraordinaria narración de Alan Gordon Pym» de Edgard Allan Poe en la que, sí la memoria no le engañaba, el protagonista debía convivir un tiempo con los restos de su difunto compañero en una balsa a la deriva, o una historia similar que aparecía en el cómic "watchmen" de Alan Moore en una trama paralela a la historia principal. Alex decidió que la vivencia de Vázquez Figueroa resultaba más truculenta que cualquiera de esos relatos y posiblemente también que cualquier película o serie de televisión sobre zombies tan de moda en esos tiempos. Intentó imaginar cómo podría haber influido en su vida una experiencia cómo esa pero no le resultó sencillo ponerse en semejante brete. Posiblemente sí forzase su imaginación podía llegar a hácese una idea, pero, la verdad, no era algo que le apeteciese.

Siguió leyendo datos sobre el desastre. Por lo visto la presa pertenecía a una compañía hidroeléctrica y a ésta le interesaba que estuviese lo más llena posible ya qué la eficiencia en la producción eléctrica aumentaba cuando el agua caída desde una altura mayor. El problema era que el diseño de la construcción, y las deficiencias de la misma (resultado de una constricción apresurada, con mano de obra mal cualificada y peor pagada y el uso de materiales inadecuados) estipulaban que nunca se debería permitir que el nivel del agua subirse al máximo. Cómo cabía esperar los intereses económicos se impusieron a los riesgos para la población y de ahí el nefasto accidente. Tanto Dhelina cómo el autor del blog se hacían eco del hecho de que, según recogía el documental, sólo cuatro de los diez responsables habían sido condenados. La pena sólo ascendía a un año de prisión y, acorde a la práctica habitual cuando la condena es inferior a dos años, los acusados ni siquiera posaron la cárcel. Los afectados, coaccionados por las autoridades locales, optaron por no recurrir la sentencia y aceptar unas indemnizaciones bastante modestas. Al fin y al cabo, según el planteamiento de los jerifaltes locales, las centrales hidroeléctricas eran la niña bonita de la política económica del dictador que gobernaba el país en esos años y tampoco era cuestión de hacerle un feo permitiendo que un juicio prolongado que saltase a los medios internacionales cuestionara las bondades del régimen. Alex pensó que el hecho de que en la wikipedia no se mencionase algo tan importante era una señal de que la censura seguía existiendo, aunque fuese de un modo subrepticio. De hecho los recientes acontecimientos en su país, y en otros de Europa, eran una buena prueba de ello.

Siguió buscando, a ver sí Google le daba alguna entrada sobre el relato de Juan Luis, pero no tuvo suerte. La verdad es que no sabía que pensar al respecto. En su momento Juan Luis había achacado la mala calidad de las imágenes a la cámaras del Iphone. Pero, a la luz de los nuevos datos, podría pensarse que las imágenes hubieran sido tomadas en 1959 y sometidas a un proceso de coloreado. Claro que, por otro lado, en las imágenes aparecía el Juan Luis adulto y no el joven que debía ser en esa época. Aunque, tal vez, el que apareciese en el vídeo fuese el padre de Juan Luis. No era algo descabellado que pudiese confundirse al uno con el otro asumiendo una dosis razonable de parecido familiar. De todos modos tampoco lo veía del todo claro. ¿Cómo es que el padre llevaba la cámara precisamente ese día? ¿El muro de agua de una riada era cómo lo que se veía en el vídeo? Volvió a leer la noticia mientras reflexionaba y vió un dato que había pasado por alto la primera vez. Según se decía la rotura se había producido por la noche y muchos de los vecinos habían fallecido mientras dormían. Según los relatos de los supervivientes estos se habían salvado debido a que el rugido del asia que se acercaba los había despertado y habían podido subirse a los tejados de las casas. Sí la afirmación sobre la hora era cierta eso invalidaba la posibilidad de que el vídeo de Juan Luís se correspondiese con los acontecimientos del 59 ya que, sin duda, el lagomoto se había producido a la luz del sol. Tal vez la clave era que, en algún momento, se había producido otro accidente en la presa. Alex buscó más información y descubrió que esa pura nunca había llegado a reconstruirse, pero había otras en otros afluentes del lago. Seguía sin ver claro que una riada tuviese la firma de "balón de fútbol", pero quizás sí la orografía fuese algo estrafalaria podría llegar a darse el caso. Sí uno lo pensaba bien posiblemente esos afluentes fuesen poco profundos. En ese caso un acontecimiento brusco, cómo la rotura de una presa, o, incluso, algún derrumbamiento en algún acantilado por el que pasase el río, podría dar lugar a que se formase un tipo especial de onda, llamada solitón. Esos solitones, u ondas solitarias, pueden avanzar muchos kilómetros sin extinguirse. Y, tal vez, al llegar al lago, el solitón, cambiase de forma y se pareciese a lo que se veía en el vídeo. Desde luego esa era la mejor explicación posible que, hasta ese momento, tenía sobre el vídeo de Juren Luis. Si hubiese conocido antes la existencia de los afluentes al lago, y, en general la historia del accidente del 59, posiblemente se le hubiese ocurrido antes. Pensó que tal vez hubiese juzgado mal a Juan Luís y no fuese un magufo después de todo. En ese caso no podría achacarle responsabilidad alguna a los sonidos que había escuchado un rato antes y debía buscar otra explicación, ¿La estrella oscura de Patrick tal vez?

Pasó al segundo mensaje de correo de su novia y la introducción le dejo atónito. Por lo visto, usando un minihelicóptero controlado por el móvil (una variante del relativamente famoso gadget «airdrone»), había explotado, junto a unos amigos, el recinto dónde se había producido la explosión. Ayudada también con el detector de radiación, que para evitar riesgos a la salud había conseguido colocar en el drone, había dado con un pequeñísimo agujero en el suelo que podría corresponderse con el impacto de un strangelete. Se disponía a leer el relato detallado de la aventura cuando llegó el autobús. Para su sorpresa vio que en el mismo iba Celine, la violinista que estaba con él en el tren cuando Juan Luis le había contado su historia en el lago. Cómo, según vio, Celine también le había reconocido y le había saludado, con clara intención de hablar con él un buen rato, tuvo que posponer la lectura sobre el descubrimiento de su novia.